Alejandra, Rosa, Clara, Emma y Carlos: la cuesti贸n de la liberaci贸n femenina.

Guaymas, Sonora | lunes 08 de marzo de 2021 | Por Lic. Armando Saucedo Monarque Twitter: @saucedomonarque

En estos d铆as est谩 en su punto 谩lgido el debate sobre las demandas de los derechos libertarios de las mujeres y la muerte de ellas por relaci贸n de g茅nero, sin duda un tema apasionante y desbordado porque se cruza en estos momentos electorales con el inter茅s por el poder de los partidos y sus secuaces que, ocasiona distorsiones en el debate social en raz贸n de ello, se帽alo:

Las demandas de igualdad y derechos de la mujer en la sociedad cualquiera que esta sea, es una demanda natural e hist贸rica y otra cosa son los feminicidios como una, solo una, de las lacerantes consecuencias de la visi贸n patriarcal del estado, cualquiera que este sea.

Pues bien la pregunta que surge es, el debate sobre el muro de acero que rodea al palacio nacional, abona a dilucidar la ruta de la liberaci贸n femenina en los t茅rminos en que actualmente est谩 planteado, yo creo que no, porque es insuficiente, parcial, acotado y sesgado y peca de distractor en el contexto de la liberaci贸n femenina.

Para centrar el debate propongo escuchar a quienes han sido hist贸ricamente las m谩s consecuentes en la lucha por la liberaci贸n femenina en el contexto de la liberaci贸n universal del hombre, a ellas les asiste la raz贸n sobradamente por eso veamos lo que nos dicen al respecto:  

鈥淟os partidarios del materialismo hist贸rico reconocen plenamente las diferencias naturales existentes entre los sexos y exigen s贸lo una cosa: que, a cada individuo, hombre o mujer, se le d茅 la posibilidad real de lograr la autodeterminaci贸n m谩s libre y plena, que tenga las mayores oportunidades posibles para el desarrollo y la aplicaci贸n de todos sus talentos naturales. Al mismo tiempo, los partidarios del materialismo hist贸rico niegan la existencia de cuestiones espec铆ficamente femeninas aparte del problema social general de nuestros d铆as. Ciertos factores econ贸micos llevaron a la posici贸n subordinada de la mujer, y sus caracter铆sticas naturales jugaron un papel puramente secundario. S贸lo la desaparici贸n total de esos factores econ贸micos, s贸lo la evoluci贸n de aquellas formas econ贸micas que en el pasado causaron la esclavizaci贸n de las mujeres, puede producir un cambio radical en su posici贸n social. En otras palabras, las mujeres s贸lo pueden llegar a ser verdaderamente libres e iguales en un mundo transformado que se base en nuevos principios sociales y econ贸micos.

鈥淓sta afirmaci贸n, sin embargo, no excluye la posibilidad de una mejora parcial en la vida de las mujeres en el marco del sistema existente, aunque una soluci贸n verdaderamente radical de la cuesti贸n del trabajo s贸lo es posible con la reestructuraci贸n completa de las relaciones de producci贸n existentes. No obstante, tal visi贸n de la situaci贸n no debe actuar como un freno al trabajo de reforma destinado a satisfacer los intereses inmediatos del proletariado. Por el contrario, cada nuevo avance de la clase trabajadora es un pelda帽o en la escalera que lleva a la humanidad al reino de la libertad y de la igualdad social; cada nuevo derecho obtenido por las mujeres las acerca a su objetivo: la emancipaci贸n total.鈥

Alexandra Kollontai y el Primer Congreso de Mujeres de Toda Rusia (1908)

鈥淨uien es feminista y no es de izquierdas, carece de estrategia. Quien es de izquierdas y no es feminista, carece de profundidad 鈥

鈥淓l actual en茅rgico movimiento de millones de mujeres proletarias que consideran su falta de derechos pol铆ticos como una flagrante injusticia es se帽al infalible, se帽al de que las bases sociales del sistema imperante est谩n podridas y que sus d铆as est谩n contados [鈥 Luchando por el sufragio femenino, tambi茅n apresuraremos la hora en que la actual sociedad caiga en ruinas bajo los martillazos del proletariado revolucionario鈥.

Rosa Luxemburgo discurso en la huelga general en 1912.

鈥淓l sexo y el matrimonio, en la sociedad burguesa de la propiedad privada, implican muchos problemas, conflictos y sufrimientos para las mujeres de todas las clases sociales y categor铆as. La guerra y sus consecuencias han acentuado enormemente los conflictos y los sufrimientos de las mujeres en materia sexual, han visto la luz problemas que estaban ocultos鈥.

Clara Zetkin: Art铆culo 鈥楲enin sobre la cuesti贸n femenina鈥, 1920.

La salvaci贸n estriba en una en茅rgica marcha hacia un futuro m谩s radiante y claro. No necesitamos el libre desarrollo de vie- jas tradiciones y h谩bitos. El movimiento por la emancipaci贸n de la mujer no ha hecho m谩s que dar el primer paso en esa direcci贸n. Es de esperar que re煤na sus fuerzas para dar el siguiente. El derecho de voto o la equiparaci贸n de los derechos civiles pue- den ser buenas exigencias, pero la verdadera emancipaci贸n no surgir谩 de las urnas de votaci贸n ni de los juzgados. Surgir谩 del alma de la mujer. La historia nos ense帽a que cada clase oprimida alcanza su verdadera liberaci贸n frente a sus amos a trav茅s de su propia lucha. Es necesario que la mujer aprenda esta lecci贸n, que se percate que su libertad ser谩 tan amplia como su capacidad le permita obtener. Es, por tanto, mucho m谩s importante para ella empezar por su regeneraci贸n interna, liberarse del peso de los prejuicios, tradiciones y costumbres. La exigencia de la igualdad de derechos en cada aspecto de la vida es justa y razonable; pero, despu茅s de todo, el m谩s vital derecho es el derecho a amar y ser amada. De hecho, si la parcial emancipaci贸n quiere llegar a ser una completa y verdadera emancipaci贸n de la mujer, debe dejar de lado las rid铆culas nociones de que ser amada, estar comprometida y ser madre, es sin贸nimo con estar esclavizada o subordinada. Se deber谩 dejar de lado la absurda noci贸n del dualismo de los sexos o que el hombre y la mujer representan dos mundos antag贸nicos.

Emma Goldman. La palabra como arma / 91

En el comportamiento hacia la mujer, bot铆n y esclava de la voluptuosidad com煤n, se manifiesta la infinita degradaci贸n en que el hombre existe para s铆 mismo, pues el secreto de esta relaci贸n cobra su expresi贸n revelada, inequ铆voca, resuelta y manifiesta en la relaci贸n entre var贸n y hembra. En esta relaci贸n natural entre los sexos [hombre/mujer] vemos que la relaci贸n entre el hombre y la naturaleza es directamente su relaci贸n con el ser humano, como la relaci贸n con el ser humano es directamente su relaci贸n con la naturaleza, su propio destino natural. En esta relaci贸n se manifiesta, pues, de un modo sensible, reducido a un hecho tangible, hasta qu茅 punto la esencia humana se ha convertido en naturaleza para el hombre.

CARLOS MARX Manuscritos de 1844 de los archivos cerrados de la Segunda Internacional

En esa perspectiva saltan de inmediato algunas interrogantes respecto al cuestionamiento del citado muro como si fuere el fin 煤ltimo de la lucha feminista, pues el ruido social que produce ha permitido ocultar y pasar por alto la cr铆tica a fondo de los reg铆menes patriarcales verdaderos causantes de la opresi贸n femenina porque en la medida en que esta denuncia ocupa el debate social sin cuestionar la naturaleza del r茅gimen de explotaci贸n como verdadero causante de la opresi贸n femenina, estamos ante una distorsi贸n clase mediera de la cuesti贸n aprovechada por quienes pretenden reducir la lucha de los derechos de la mujer a los marcos de las relaciones de producci贸n actuales, pues solo de esa manera se explica la estridencia del muro como fijaci贸n que cualquiera puede invocar hasta la rancia derecha y sus comentaristas.

Comentario aparte merece la cita de EMMA GOLDMAN, mujer revolucionaria anarquista internacionalista no de fin de semana o con fijaciones en un muro, sino en la liberaci贸n de la humanidad es ejemplo de tenacidad consecuente y de miras altas en la lucha contra la opresi贸n femenina, ella para muchos, marco la ruta no nos perdamos en frivolidades elevemos el debate.

Pongamos pues la lucha de la liberaci贸n femenina en la ruta correcta de la liberaci贸n social de hombre y mujeres por igual, dejando las frivolidades a un lado.

Lic. Armando Saucedo Monarque. Twitter: @saucedomonarque

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