Política

Nuevos aliados después de la intermedia

México | lunes 12 de abril de 2021 | Por Martha Zamarripa

La resistencia fue a traer de regreso al pasado que la ciudadanía quiere olvidar y, de cara a las elecciones, tuvo la idea de apoyarse en dos políticos que dañaron a México en los ámbitos político y económico para conseguir votos este junio. Frente a la ausencia de opciones, decidió que los responsables de destruir las pruebas del fraude de 88 y de endosarle al país la impagable deuda del FOBAPROA eran los idóneos para generar simpatías.

Pero la oposición partidista sigue apartada de la nueva realidad. De modo involuntario se ha convertido en «aliada» del gobierno que aborrece, incapaz de entender su propio fracaso. No son ellos los adversarios que ganarán los votos de las elecciones de medio término; ese papel lo juegan los capitanes del capital que no aceptan ser sujetos de regulación por el actual gobierno. La estrategia para una parte de ellos es financiar una campaña de desprestigio y corregir lo que en ese grupo significa AMLO: «el error de julio del 2018». 

Las leyes son para los demás. Las reglas, en su caso, no aplican. Las ganancias deben ser ilimitadas, sin pago de impuestos. La corrupción es aceptable y la desigualdad —hay excepciones— no la perciben como un problema a resolver. Pero ellos y su vulnerable destinatario, la clase media, pasan por alto el riesgo latente que hubo en 2018 de un estallido social, porque esa mayoría, condenada a la miseria, que se niegan a ver pudo haber protestado no de forma pacífica.

El manejo de «golpes blandos» por debajo de la mesa no representa sorpresa. Posicionan en su objetivo, el electorado menos informado, tres mensajes: el gobierno ha fracasado, la pandemia está sin control y la economía ve huir al capital por falta de confianza.

El Presidente les contesta desde la conferencia matutina. Una herramienta política tan útil como indispensable, porque es la posibilidad de ofrecer otra versión distinta de los hechos de la que quieren imponer. Pero el tono no necesariamente le beneficia: ofrecer los datos del gobierno es una obligación, pero la utilización de adjetivos en la réplica le resta fuerza a la pertinente aclaración. Su posición hace innecesarios los adjetivos.

Desde luego, quienes siguen sin aceptar el cambio de régimen no son un problema menor. Tergiversan que solo en México la pandemia alcanza nivel de tragedia, como si en los demás países la hubieran derrotado. En enero, lo dijo el diario español ‘El País’ y el británico ‘The Guardian’ le hizo coro en abril. De la exitosa vacunación —salvo excepciones— ni una mención sobre la Ciudad de México y los estados.

Como en el resto del mundo, la economía está afectada. Los países desarrollados han tenido la ventaja de contar con recursos para rescatar a sus economías, pero la pandemia es una tragedia universal. No hay manera de comparar el estado de la economía entre un gobierno con pandemia y los antecesores sin ella.

El gobierno está lejos de ser un fracaso como a diario difunden algunos medios, pero sus circunstancias lo han perjudicado. Ninguno de los anteriores sexenios sufrió la crisis mundial que ahora se vive. La mezquindad aparece para comparar lo que no es equiparable. 
 
La inversión millonaria de ciertos empresarios en una campaña mediática bien alineada en sus mensajes incide en un sector que no abarca el lopezobradorismo. Su objetivo es la clase media, que desconoce que la campaña no es para apoyarlos sino para que ellos los ayuden en sus fines. El antiguo régimen que albergaba a esa parte del sector empresarial, no puede reconocer los logros del actual porque sería admitir sus fracasos. 

El combate a la corrupción —aportación que la sociedad celebra—  es inédito. La incomodidad por ser conminados a cumplir con sus obligaciones fiscales que inciden en la parte social, les irrita. Exigen derechos, pero incumplían obligaciones fiscales y sociales. Los contratos que están siendo revisados —legales, pero no éticos— les causan enojo. Del paraíso del privilegio a las reglas para todos, hay diferencia. Calculan que su estrategia traerá de regreso al régimen derrotado, en 2024. 

Al inicio de la pandemia, los grandes consorcios demandaron subsidios para hacerle frente, sin entender la emergencia de la entrega de “subsidios sociales” a mexicanos menos favorecidos. Pero hay otro sector clave, el de las pymes, urgido de ser apoyado y que representa el 52% del producto interno bruto (PIB). Las pequeñas y medianas empresas que no están siendo respaldadas requieren plazos para créditos que les permitan afrontar rentas y nóminas, además de impuestos. Son las que crean el 70% de los empleos. Pero para poder seguir sosteniendo a la planta productiva del país, demandan certidumbre. Las pymes pueden ser las grandes aliadas del gobierno. El acercamiento aportaría mutua ganancia. Por otra parte, la clase media no ha sido beneficiada desde antes del error de diciembre de Salinas-Zedillo en los noventa. Durante treinta años creyó la narrativa que la induce a defender a gobiernos que la perjudicaron.
 
Sustituir a un régimen centenario es una tarea titánica. En México nadie lo intentó. El inmediato regreso del PRI en 2012 evidenció el fracaso del breve panismo en la silla presidencial. De haberse respetado los votos 2006, se habrían ido seis años antes. Debido a la sombra del fraude, el PAN no tenía nada qué ofrecer ni tuvo con qué permanecer. En 2012, al PRI que rebasó al PAN, le llevó apenas seis años quemar su posibilidad de regresar. Quienes pretenden que el actual proyecto se termine en 2024, desestiman que a AMLO no lo puso el caduco régimen.

La mitad de esta inédita historia son los votos de millones, la otra mitad son las cuentas que, a esos votos, el Presidente les deberá rendir. Si los grupos de interés intentan que en 2024 se regrese al país a la realidad anterior al 2018, solo los puede detener la gente. Es momento de atender a las clases medias y a la planta productiva del país, las pymes. En los nuevos aliados estaría la salida que el gobierno necesita para cumplir sus compromisos con México.

México | lunes 12 de abril de 2021 | Por Martha Zamarripa

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