Maestras de COVAFAM exigen destitución de Lizeth Villalobos por opacidad y politización

Hermosillo, Sonora | CP Janny Barrera | domingo 02 de agosto, 2026

Las maestras de la base social de COVAFAM ya no callan. En una conferencia de prensa encabezada por Lourdes Belén Millán Zavala, docentes de Hermosillo, San Luis Río Colorado, Puerto Peñasco, Guaymas y Benito Juárez exigieron la destitución inmediata de Lizeth Villalobos como presidenta del movimiento. No se trata de un capricho ni de una pelea interna menor: es el grito de quienes han cargado durante meses con el peso real de la lucha por la educación inicial y hoy se sienten traicionadas por su propia dirigencia.

Lo que denuncian es grave y sistemático. Según ellas, la presidencia nunca les informó de las propuestas discutidas en las mesas de trabajo con el Gobierno del Estado y el Congreso. Mientras las maestras se desgastaban en la calle, en la huelga de hambre y en los bloqueos, las posibles salidas a sus demandas se negociaban a espaldas de ellas. Nunca tuvieron la oportunidad de conocerlas, valorarlas ni decidir sobre ellas. La información y el poder quedaron concentrados en dos personas: Lizeth Villalobos y el abogado Jorge García.

Las decisiones más costosas tampoco fueron consultadas. Ni la huelga de hambre, ni el cierre de vialidades, ni la toma del Congreso pasaron por la base. Las convocaron con el argumento de que solo irían a volantear y, de pronto, se encontraron bloqueando calles. Meses de sacrificios personales, familiares y económicos las dejaron exhaustas. Y cuando el movimiento necesitaba más que nunca transparencia y unidad, lo que recibieron fue opacidad y unilateralidad.

Más doloroso aún es el desplazamiento de la causa. Lo que nació como una lucha por la educación inicial terminó, aseguran, contaminado por intereses políticos ajenos. Por eso se deslindan no solo de Lizeth Villalobos y de Jorge García —quien durante años cobró por sus servicios profesionales y luego pasó a ser figura central en la conducción del movimiento—, sino también de la propia presidencia de COVAFAM y de la huelga de hambre. Y por la misma razón anuncian que no participarán en la marcha que otros movimientos preparan: no están dispuestas a prestar su causa a agendas que no les pertenecen.

Este no es el final de la demanda por la educación inicial. Es, más bien, un llamado a recuperarla. La base social ha dejado claro que la lucha continúa, pero no bajo las mismas reglas ni con la misma dirigencia. Cuando quienes se juegan la piel en las calles descubren que las decisiones se toman en un círculo cerrado, la legitimidad se quiebra. Y sin legitimidad no hay movimiento que resista.

Lizeth Villalobos tiene ahora dos caminos: escuchar el reclamo de quienes la llevaron hasta aquí o aferrarse a un cargo que ya no representa a la mayoría de su base. Las maestras de COVAFAM ya eligieron el suyo: transparencia, consulta real y regreso al corazón de la causa. La educación inicial no se negocia en lo oscuro ni se presta a intereses ajenos. Y ellas, al menos, ya no están dispuestas a seguir callando.

CP Janny Barrera

Deja un comentario