Activismo Social

Aguas electorales: 2021 por Martha Zamarripa @m_zamarripa #Elecciones2021

Buscando un trato equitativo para México y Estados Unidos, que pusiera fin a la disputa por el agua sostenida durante años, finalmente ambos países llegaron a un acuerdo con el Tratado de Aguas Internacionales de 1944, que sin contratiempos fue acatado durante setenta y seis años.

Gobernadores y Presidentes en turno entregaron el agua convenida sin que nadie les acusara de querer dejar sin ella a los agricultores de Chihuahua. La excepción sobre el seguimiento al acuerdo se dio en los años noventa cuando una severa sequía impidió la entrega. El asunto no pasó a mayores pues esa eventualidad estaba contemplada en el convenio. La elección del 2021 ha cambiado las cosas. Con astucia, pero escasa sensibilidad, el agua está siendo usada como estrategia que permita retener la gubernatura de Chihuahua para el partido Acción Nacional, segundo lugar detrás de Morena.

El gobierno federal estableció mesas de seguridad en Chihuahua para compartir información sensible sobre el tema, pero las autoridades estatales la filtraron a los líderes del movimiento de resistencia que se opone al aporte del agua de ese estado.

La reacción del gobierno federal fue inmediata. El Presidente Andrés Manuel López Obrador cuestionó: “¿Cómo vamos a estar tratando asuntos de interés nacional cuando tenemos la oposición al interior, cuando se está conspirando en estas reuniones?”. La información que el gobierno federal daba a conocer en las mesas de seguridad con Chihuahua era trasmitida de inmediato a los dirigentes de este partido” (PAN). Al percatarse AMLO del doble juego, excluyó al gobernador Javier Corral y ordenó el despido de varios funcionarios de Conagua.

Estas informaciones le sirvieron al PAN para manipular a la gente y crear un problema que afectaría no sólo al gobierno federal sino su relación con la administración estadounidense. Su objetivo es claro:la próxima elección y hacer ver a AMLO como “presunto culpable”.

La campaña panista provocó una proliferación de videos donde, quienes se dicen afectados, convocan en redes a los ciudadanos a defender el agua de Chihuahua del Presidente. Otros protagonistas más sensatos manifiestan temor de que “haya algo más”, lo que ha conseguido sembrar entre campesinos, ejidatarios y concesionarios del agua profundo malestar e incertidumbre. La campaña anti-AMLO logró infundirles miedo.

Lo que Corral y el PAN en Chihuahua han evitado mencionar es que el convenio es más favorable para México (y por ende para esa entidad federativa) que, para Estados Unidos, pues recibe cuatro veces más agua de la que aporta. Mientras el vecino del norte entrega del Río Colorado al país 1 mil 850 millones de metros cúbicos de agua por año, recibe a cambio sólo 432 milímetros cúbicos del agua mexicana en ciclos de cinco años.

En el afán electoral ignoran el riesgo por incumplimiento del tratado: afectar el agua para consumo humano y de riego. La actitud poco responsable de la oposición tiene en vilo a los agricultores. Mientras desparraman el temor entre la población, se va conformando un clima de confrontación que podría tener adversas consecuencias.

En su conferencia matutina el Presidente dijo que: “En Chihuahua el gobernador en vez de ayudar a que se cumpla con este acuerdo, se opuso y de lo que le corresponde a Chihuahua entregar de agua, al día de hoy han entregado el 55% mientras los otros estados ya entregaron el 100%. ¿Por qué? La actitud es porque hay elecciones y el partido que gobierna ahí utiliza este asunto como bandera, decir ´no vamos a entregar el agua porque es nuestra´”.

Chihuahua ha sido gobernado por el PAN y el PRI. Acción Nacional enfrenta el desgaste en el poder en tanto que el PRI aparece distante. La encuesta Massive Caller ubica a Morena en primer lugar de preferencias electorales (23.8%) seguido de cerca por el PAN (20.6%) para la elección de 2021 (una diferencia remontable). El líquido es la razón que necesitan para responsabilizar al gobierno federal de pretender “dejar sin agua a los chihuahuenses”. Todos los gobernadores – incluyendo a Javier Corral – y los anteriores presidentes entregaron el agua comprometida. Nadie los acusó de dejar sin el líquido a Chihuahua.

Si en política llevar agua al molino de cada partido es de lo más natural, cuando se trata del líquido es jugar con fuego, pues el conflicto que artificialmente se ha provocado en ese estado amenaza con alcanzar dimensiones mayores. Al hacerles creer a ejidatarios y campesinos que el gobierno federal les quitará su agua, omiten dos datos. El tratado existe desde 1944 y desde entonces todos lo cumplieron. No hay antecedente de que algún gobernador de Chihuahua – incluido el actual – hiciera algo distinto. Si el gobernador Corral dice a campesinos y ejidatarios que el Presidente López Obrador les quiere “quitar el agua” es entrar en aguas pantanosas lo que enrarece el clima político.

Omiten que el tratado establece que, si México no puede cumplir con su parte en un quinquenio, tiene la opción de entregar el agua en el siguiente. Permite esa flexibilidad, pero no en dos quinquenios consecutivos. El gobierno de Enrique Peña Nieto dejó una deuda en el primer quinquenio (2015) lo que impide al actual postergar la entrega. Un segundo incumplimiento viola el acuerdo.Aunque entran muchos ríos, son seis los ríos tributarios especificados en el tratado. (Los tributarios no desembocan en el mar sino en otro río.). El Río Conchos en Chihuahua es el más caudaloso y representa un volumen de 54% según Blanca Jimenez, titular de Conagua.

Eso obligó a que los otros ríos compensaran el faltante para cumplir con el compromiso. En Coahuila se trata de los ríos: Las Vacas, San Diego San Rodrigo y el Escondido. En Nuevo León, del Rio Salado.

El ciclo agrícola finaliza el próximo mes de octubre de este 2020 y se le tenía que asegurar el 100% del agua de riego de las tres presas de Chihuahua: La Boquilla, Las Vírgenes, mismas que van a dar a la de El Granero.

Jiménez señala que la salida de la presa El Granero se conecta con el Río Bravo y puntualiza que el agua no se contabiliza en las presas internacionales, sino en esa estación hidrológica internacional para ese río. “Es ahí donde México y Estados Unidos miden el agua y ambas deben concordar”.

Aunque se cumplió con la entrega del agua de la Presa El Granero y de la Presa Las Vírgenes, no fue así en la Presa la Boquilla por el afán del PAN, que movilizó a la gente para impedir que se entregara. Solo se ha entregado el 82%.

Para López Obrador, en una situación de emergencia, lo primero que se tiene que procurar es “que no le falte el agua a la gente”. Eso está garantizado y añade que si faltara el agua para la agricultura “ya veríamos cómo le hacemos, pero no va a faltar agua para el consumo humano”. Agrega que el gobierno “no está al servicio de grupos de intereses creados, que el gobierno sea del Pueblo de verdad’. Pese a las protestas y resistencias, no responderán con autoritarismo.

“Sería una pérdida de tiempo llegar aquí después de tanto tiempo de lucha para hacer lo mismo, que yo me ponga al servicio de potentados, de los que se creían los dueños de México o de los medios de comunicación que sometían a los servidores públicos si no se les cumplían sus caprichos. Eso ya no, y bienvenida la libertad.” El jefe del Ejecutivo hizo cambios en la Comisión Nacional del Agua de donde partían las diferencias y subrayó que este organismo: “estaba tomado por estas personas, por un partido, por el PAN”. Los nuevos funcionarios, dijo, son gente no vinculada a grupos de intereses creados.

En el mundo, las presas son instalaciones estratégicas de seguridad nacional como señaló el subsecretario de Seguridad Ricardo Mejía Berdejo. Acusa que hay agrupaciones políticas con derechos de agua, implicadas en las movilizaciones, y revela que ocho familias ligadas a partidos políticos acapararon 36 millones de metros cúbicos del agua en Chihuahua. Los nombres de exgobernadores priistas salen a relucir: Fernando Baeza, José Reyes Baeza y Cesar Duarte. A su vez surgen los nombres de panistas como Ismael Pérez Pavia (alcalde de Meoqui), Arturo Zubía Fernández (alcalde de Camargo) y Eliseo Compeán Fernández (alcalde de Delicias).

El 3 de diciembre de 2019, el gobernador Javier Corral y sus homólogos de Tamaulipas, Nuevo León y Coahuila llegaron a un acuerdo en la Secretaría de Gobernación frente a su titular, Olga Sánchez Cordero. Corral se comprometió al cumplimiento estricto y obligado del tratado de 1944. El primero de agosto de este año él mismo firmó una propuesta para los escurrimientos y las entregas de agua. Algo lo hizo cambiar de opinión. A decir del subsecretario de Seguridad se trata de un entramado de intereses económicos y políticos que han usufructuado para su beneficio el agua y han puesto en riesgo un tratado internacional.

Después de la movilización del 9 de septiembre en la presa La Boquilla el reparto de cientos de palos, bombas molotov, alcoholes, y donde hubo camionetas, se reveló que no se trató de una protesta espontánea.

Mientras cada uno de ellos ve por sus intereses, no por los de su estado ni los del país, un tratado internacional con Estados Unidos que ha transcurrido sin contratiempos desde 1944 podría causar un serio problema a México. Lo que está en juego para ese grupo no es la gente de Chihuahua, sino una elección y mantener su mezquino negocio del agua.

Aguas electorales: 2021
Por Martha Zamarripa | Lunes, 28 De Septiembre Del 2020.

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