Activismo Social

La seguridad alimentaria Comcaac: una tarea pendiente. Por Germán Barrera Manríquez @GermanBMan #Seris #Sonora #México

Por Germán Barrera Manríquez

La etnia comcaac (o seri) hasta el año de 1960 mantenía un estilo de vida nómada. Sin embargo, también por esa fecha se consolidaba su sedentarización, la cual trajo consigo la incorporación de nuevos insumos: harinas, hortalizas, alimentos enlatados con altas concentraciones de conservadores, bebidas y alimentos azucarados.

Es decir, la alimentación comcaac desde entonces depende en gran medida de alimentos que provienen del exterior de su territorio, muchos de ellos dañinos para la salud (bebidas endulzadas o comida chatarra, como coca cola o sopas instantáneas, por poner dos ejemplos).

La sedentarización y su nueva alimentación conllevó a que la etnia comcaac comenzara a padecer, al igual que en el resto del país, enfermedades como hipertensión, diabetes y otras que pueden asociarse a los nuevos hábitos alimenticios. Pero también, esta crisis de salud, obedeció a una combinación de políticas de abandono de la producción rural (campesina), de socavamiento del sistema alimentario mexicano y de fomento de alimentos dañinos para la salud. 

Hoy en día, cuando la pandemia sigue avanzando, la comunidad comcaac resiente sus efectos de una manera muy distinta a todas las demás regiones del Estado de Sonora. Geográficamente, se enclava en una zona desértica que ha impedido el desarrollo de una economía más diversificada (no hay actividades agro-pecuarias) y una cultura alimenticia trastocada por la industria de la comida chatarra.

Aunque la cacería, pesca y recolección, siguen siendo las principales actividades económicas de los y las comcaac, han sufrido cambios drásticos, pues actualmente se orientan casi en su totalidad al mercado y no tanto al autoconsumo. Lo anterior, de acuerdo con un entrevistado, obedece al alto costo que cada actividad implica, pues para cazar, pescar o recolectar, se requiere de movilidad y, por ende, de gasolina para vehículos terrestres o pangas, ya que el territorio es extenso.

Comunidad de Punta Chueca, al fondo la Isla del tiburón. Foto Germán Barrera Manríquez

Por lo tanto, quizá les resulte más caro invertir en el autoconsumo que en la compra de víveres en tiendas de la región. El autoconsumo de productos del mar sigue ocurriendo, pero depende de la pesca comercial, pues los y las comcaac apartan una pequeña porción del pescado que extraen con fines comerciales para consumirlos en el hogar.

Se vive una incertidumbre en la pesca tanto de precios, compradores y volúmenes, por ello el autoconsumo de pescado ha quedado relegado. Sin embargo, la pesca para consumo familiar ocurre en las inmediaciones costeras donde no hay abundancia de producto.

Pangas en Punta Chueca. Foto Germán Barrera Manríquez

El riesgo de una crisis alimentaria entre la población comcaac se evitó gracias a programas sociales del gobierno federal y a la actitud filantrópica de distintas personas y organizaciones. Por un lado, el gobierno federal implementó el programa Bienpesca, el cual benefició aproximadamente a 240 pescadores(as) a través de la entrega de 7 mil 200 pesos a cada uno(a); así como también mediante la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP) se generaron empleos temporales para atender prioridades ambientales en Isla Tiburón. Por otro lado, algunas organizaciones han dotado de despensas a la comunidad de Punta Chueca.

Estero el sargento, canal del infiernillo. Foto Germán Barrera Manríquez

Sin embargo, estas medidas para paliar las necesidades alimenticias son temporales y no brindan seguridad. Para que exista certidumbre alimentaria es necesario que ésta ocurra dentro de un sistema local consolidado. Si bien en otros lugares del país se fomenta el “Sembrando Vida”, en la región desértica se hace necesaria la imaginación política para fomentar la producción para autoconsumo.

El hecho de que la etnia comcaac no tenga una tradición agrícola o pecuaria no conlleva a que no pueda establecerse una red de huertos (pues ya existe el caso de uno exitoso en Punta Chueca), gallineros familiares, sistema apícola, molinos de harina de péchita de mezquite, acuicultura o maricultura bajo esquemas sustentables consensuados al interior de la etnia, entre otros. Distintos líderes locales de Punta Chueca y Desemboque consideran que este tipo de proyectos representarían el primer paso para la seguridad alimentaria comcaac.

Las políticas de bienestar deben ser creativas y multiformes, pues el país está compuesto por regiones geográficas y culturales muy distintas entre sí.

Twitter: @GermanBMan

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